Publicado el 18/11/2025

Puerto Príncipe, 18 de noviembre de 2025 Doscientos veintidós años después de la victoria de Vertières, una pregunta urgente e ineludible sigue vigente: ¿Actúan los haitianos todavía como un pueblo soberano? Mientras el país atraviesa una crisis política, institucional, económica y de seguridad de una magnitud raramente observada desde 1804, la conmemoración del 18 de noviembre va mucho más allá de un simple símbolo. Invita a una reflexión profunda sobre lo que hemos logrado y sobre cómo pensamos preservar y ejercer nuestra soberanía. El 18 de noviembre de 1803 marca el momento en que un pueblo esclavizado desafió lo imposible y derrotó al poder colonial francés. Vertières no es solo una página de gloria: es un recordatorio permanente de la fuerza colectiva, la disciplina, el coraje y la visión política de nuestros antepasados. Más allá de la admiración que inspira este legado, debemos preguntarnos: ¿hemos demostrado la inteligencia y el patriotismo necesarios para preservar y transmitir esta herencia? En 2025, Haití atraviesa una fragilidad histórica que contrasta con el ideal de Dessalines. La inseguridad afecta la vida cotidiana, las instituciones se debilitan, la economía se tambalea, la dependencia externa aumenta y la cohesión nacional se deteriora. ¿Cómo celebrar Vertières cuando varios pilares de la soberanía se están desmoronando? ¿Cómo evocar la victoria de 1803 cuando luchamos por garantizar el orden, la estabilidad y la dignidad colectiva por las cuales lucharon nuestros héroes? En este contexto, el KPSN recuerda que la salida de la crisis debe ser, ante todo, una solución haitiana. Fiel al espíritu de Vertières, el KPSN afirma que la soberanía no es un eslogan, sino una práctica diaria: decidir por nosotros mismos, garantizar nuestra seguridad, reconstruir nuestras instituciones y orientar nuestro futuro según nuestros intereses nacionales. Vertières debe dejar de ser un simple recuerdo para convertirse nuevamente en una brújula. Ningún Estado puede progresar si renuncia a su poder de actuar. Vertières nos obliga a mirar la realidad de frente. Nuestros antepasados nos legaron la libertad y, con ella, la responsabilidad de construir un Estado digno de esa libertad. Esta responsabilidad se expresa a través del compromiso cívico, la voluntad política, el respeto a las instituciones y la defensa de nuestro territorio y nuestra dignidad. ¿Podemos, en 2025, afirmar que estamos honrando plenamente ese legado? La respuesta depende de las decisiones que tomemos hoy. En este 18 de noviembre de 2025, el KPSN hace un llamado a un despertar nacional: no un impulso momentáneo, sino una toma de conciencia colectiva que coloque la soberanía, el orden, la estabilidad y la dignidad en el centro del proyecto nacional. Nuestros antepasados lograron lo imposible; ahora nos corresponde a nosotros prolongar su obra con acciones concretas y duraderas. Vertières no es un recuerdo lejano: es una responsabilidad viva. Una pregunta esencial se dirige a cada ciudadano, a cada dirigente y a cada actor de la sociedad: ¿Estamos dispuestos a asumir plenamente el legado de Vertières?
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